Los ejemplos arrastran

14 Jun

Hoy quiero hablaros sobre la vida de nuestros hijos, sobre todo cuando empiezan a ir cole, desde ese momento su vida se convierte en una competición, quieren ser los mejores, caer bien, sacar las mejores notas, ser el más divertido de los recreos, etc. Pero la cosa no acaba ahí, por la tarde, en el parque, sigue la lucha, convencer a los demás de que jueguen a lo que ellos quieren, el juguete que ha traído otro niño, que por supuesto es súper chulo y lo queremos, ver quien salta desde más alto…

Me parece una vida muy estresante, pero hay que reconocer que todos lo hemos hecho, forma parte del desarrollo de su personalidad, se están buscando así mismos, creándose una identidad y es una tarea ardua y difícil, y aunque todos hagan las mismas cosas, o muy parecidas, a medida que crecen van saliendo las diferencias individuales, los hay más pasotas, más cabezotas, más tranquilos, más nerviosos…

Pero llegados a este punto creo que nuestra tarea como padres es ofrecerles un entorno dónde se puedan relajar todo lo posible, y no me refiero a comprarle el juguetito de turno para que no proteste, si no enseñarles a no ser pequeños tiranos, egoístas, nuestra tarea es en enseñarles a compartir, el respeto por los demás, que no son más ni, por supuesto, menos que nadie.

La competencia está bien, pero creo que tampoco tenemos que fomentarla, no es nuestra lucha, ni tenemos que formar parte de ella. He llegado a ver a madres más preocupadas por las notas de los demás que por las de sus propios hijos. ¿Es eso lo queremos  que perciban? Parece que además de lo que ya ellos se presionan, nosotros vamos a estar comparándole, lo que les hace más cruda la lucha. A veces tengo la sensación de que algunos no quieren niños normales, quieren niños perfectos, bien pues siento decir que eso no es posible, creo que se consigue un ambiente más sano, más agradable si asumimos como son, si nos molestamos en escucharles, si con nosotros no tienen que competir e intentamos, en la medida de nuestras posibilidades, que empiecen a sentirse seguros de sí mismos.

Tampoco podemos olvidar que, de momento, somos su ejemplo, somos el espejo en que se miran, si sus padres demuestran su amor, aprenderán a amar, si sus padres comparten, aprenderán a compartir y si reconocemos nuestros errores y pedimos perdón por lo que hagamos mal, a ellos les costará menos reconocer los suyos, todos nos equivocamos, y deben saber que no pasa nada por asumir nuestro error. Nuestra manera de comportarnos es fundamental, es nuestra responsabilidad y tenemos que tener claro qué es lo que queremos transmitirles y llevarlo a cabo, lo que no es nada fácil, y más de una vez tendremos que contener nuestros impulsos, pero sabiendo que es por una causa mayor que nosotros mismos.  Como diría mi padre (aunque no sé de quién será) las palabras conmueven pero los ejemplos arrastran.

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11 comentarios to “Los ejemplos arrastran”

  1. Martukivan junio 14, 2011 a 10:32 pm #

    No sé si la competitividad es algo innato o aprendido, lo que está claro es que nuestro deber es enseñarles a ejercer una competitividad “sana” a disfrutar de lo que hacen independientemente de si ganan o si pierden, si son los mejores o no…
    Y sobre lo de los ejemplos hay una frase de la Madre Teresa de Calcuta que me encanta: No te preocupes si tu hijo no te escucha, siempre te está observando.
    Pues eso, a predicar con el ejemplo. Un abrazo guapa!

  2. Catalina de Mamatambiensabe junio 14, 2011 a 10:44 pm #

    Me encantó, sobre todo la frase “si con nosotros no tienen que competir e intentamos, en la medida de nuestras posibilidades, que empiecen a sentirse seguros de sí mismos”.

    Cuanta razón llevas en cuanto a la competitividad que impulsamos los padres… y eso de las notas, ni que decir!. El curso pasado tuve una madre que todo el tiempo estaba comparando a su hijo con el mío, medía los logros del suyo en función del mio, (y los fracasos) y si haciamos algo fuera del guión, lo asumía como un “desafío”.. fue desgastante..

    No somos padres perfectos, por fortuna, y por ende, no podemos prentender hijos perfectos. !

  3. Maria junio 14, 2011 a 10:50 pm #

    Muy bueno, totalmente de acuerdo… Creo que un ambiente familiar relajado, de confianza, de respeto y donde puedan estar tranquilos es fundamental para ellos ya que lo que hay fuera es competición tras competición, y una lucha continua… Un besazo

  4. Lore junio 15, 2011 a 11:16 am #

    Completamente de acuerdo!!! A mí de pequeña me estresaba muchísimo la madre de una amiga que a veces venía a recogernos al cole (se turnaban), siempre me preguntaba qué notas sacaba…y siempre decía, uy Marta, pues tú en esa has sacado más nota, qué bien…o uy Marta, tú estás por debajo, hay q subir esas notas…Aún a día de hoy cuando la veo me pregunta q en dónde ando, en dónde trabajo…y siempre, siempre, me dice lo mismo: pues mi hija está muy bien situada, cobra mucho!!!!!! Y me dan ganas de decirle: señora, por su culpa odio a Marta y no me importa nada su vida!!! jajaja!
    Enhorabuena a la autora, muy interesante el artículo!

  5. Cartafol junio 15, 2011 a 5:40 pm #

    Estoy de acuerdo contigo, que disfruten de la paz, la tranquilidad y la confianza que les damos en casa…

  6. @Mousikh junio 15, 2011 a 6:00 pm #

    Yo lo veo cómo tú, nunca me han gustado las comparaciones. Creo que tienen que aprender a esforzarse y superarse pero por la satisfacción del trabajo bien hecho, no porque quieran ser mejores que el que tengan al lado.

  7. yolisfer junio 15, 2011 a 10:14 pm #

    Creo que hay que fomentar la superacion personal en nuestros hijos, pero como algo unico hacia su persona y no como modelo de comparacion con otros

  8. mami Poppins junio 15, 2011 a 11:14 pm #

    La presión que sienten los niños es demasiado y estoy de acuerdo que los padres influyen en gran medida. Las expectativas hacia los hijos deben ser reales y nunca ejerciendo presión, apoyando y mucho amor.

  9. Míriam Tirado junio 16, 2011 a 10:26 am #

    Hola! Quizá ya lo has leído pero este libro trata justamente de lo que acabas de exponer y es más que recomendable: BAJO PRESIÓN, de Carl Honoré. Un besp!

    • gemrilo junio 16, 2011 a 10:28 am #

      Lo primero, darte las gracias por comentar. No he leído el libro, gracias por la recomendación. Lo haré.

  10. El Socio junio 27, 2011 a 2:53 pm #

    Yo creo que la mejor solución para esto son las academias militares.

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