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El tiempo

5 Jul

Tener hijos cambia la vida, de repente hay una persona que depende de ti así que tu vida empieza a girar a su alrededor, dejas de poder hacer cosas que antes hacías, no puedes irte por ahí cada vez que te apetece, ni a la hora que te apetezca, de hecho hay cosas que dejas de echar de menos, que no necesitas.

Creo que en eso todos estaremos de acuerdo, sin embargo también creo que disponer de algo de tiempo para ti no está nada mal. No cambiamos de repente, no dejamos de ser hombres y mujeres, de tener amigos, de gustarnos una buena charla de adultos, de necesitar leer un libro, o un fin de semana a solas con tu pareja.

Está claro que varia mucho la disposición del tiempo libre, que tener hijos conlleva muchos sacrificios, y hay que estar dispuesto a hacerlos, pero no pueden impedir que sigamos desarrollándonos en los demás aspectos de nuestra vida, nosotros también seguimos creciendo y aprendiendo y no podemos quedarnos en casa encerrados todo el tiempo, o rodearnos siempre con las otras mamás del parque, que al final se convierten en amigas.

Siempre se puede sacar algo de tiempo, dejando a los niños una tarde con la pareja o con los abuelos.

Es difícil poder compaginarlo todo, pero vale la pena solo por sentir que todavía estas en el mundo, que no solo puedes hablar de bebés, de pañales o del cole.

Está bien sentir que no sólo eres madre, que también, si no que no has dejado de ser todo lo que eras antes, además lo ves todo desde un punto de vista diferente, no sé si más maduro, más relajado o más distante, pero diferente.

Porque ser madre es una experiencia maravillosa, es algo que te cambia la vida, y desde luego es la faceta más importante, a la que más tiempo, energías y esfuerzo dedicamos, o por lo menos debería ser así. Pero no es lo único que somos.

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las piscinas

3 Jul

Hace poco se publicó una noticia sobre que unos familiares habían agredido a un socorrista por que la niña de cinco años se había tirado a la piscina sin protección. Y dentro de nada, por desgracia, saldrán más noticias de niños ahogados en piscinas, sobre todo privadas.

Y es que las piscinas aparte de divertidas y de ayudarnos a soltar nuestras energías y las de los pequeños, son peligrosas, no nos podemos fiar.

Yo lo que suelo hacer es meterme con ellos y si, en ese momento, no me apetece me siento en la orilla a vigilar, eso y llevarles a natación durante el invierno, para asegurarme, no tanto de que sepan nadar con una técnica impecable, si no de que se saben defender en el agua, de que saben flotar por lo menos.

A parte de las recomendaciones cotidianas sobre protección solar, cortes de digestión y no exponerlos a sol durante las horas de más calor, mi recomendación principal es la de no perder de vista a nuestros hijos cuando hay una piscina cerca, por muy pequeña que esta sea.

Ya ha llegado el verano, y con él llegan peligros extras, y está claro que no podemos atarlos para que no les pase nada, pero si que hay que educarles en los peligros, explicarles que les puede pasar y estar vigilantes.

Lo mismo pasa con las bicis, monopatines, patinetes y todos los vehículos sin motor. cada vez hay más coches y hay que estar al tanto de cada cruce por el que vamos a pasar.

No sé como lo hago, pero es llegar el verano y me salen ojos en la espalda, por que además los niños tienen un don especial para que, en los momentos en los que parece que nada les puede pasar, ellos se buscan las vueltas para desafiar todas las leyes físicas de este planeta desde la de la gravedad hasta la de la relatividad y hacerte dudar de su existencia.

Por que con ellos todas las precauciones son pocas, dejándoles siempre que investiguen el mundo, que se pongan a prueba a sí mismos, pero con el corazón en un puño.

Historia de una cesárea

19 Jun

Esta semana, hablando con @mamatambiensabe y con @anamamanovata he recordado como fue mi experiencia con una cesárea de urgencia, supongo y espero que los protocolos hayan cambiado desde entonces, de esto hace siete años, y mis otros hijos han sido partos naturales.

Pero más que de mi propia experiencia, o de lo que me pasó exactamente, quiero hablar de sentimientos. No se está psicologicamente preparado  para eso, nos preparamos para parir, vamos a clases dónde nos enseñan a respirar, y aunque sabes que esa opción existe, yo por lo menos no me lo planteaba como una opción real ¿por qué me iban a tener que hacer una cesárea? Pero de repente la cosa se tuerce y no curre nada de lo que habías soñado e imaginado.

En mi caso, en concreto, fue anestesia general, por lo que de la cesárea, en si, no recuerdo nada, pero si recuerdo haberme despertado en una sala de post-operaciones, con otras mujeres a mi alrededor, no saber nada de mi hijo ni mi familia, y una enorme tristeza, recuerdo llorar, recuerdo sentirme sola y no tenía a nadie que me tranquilizara.

En estos casos te sientes triste, “abandonada”, necesitas ver a tu bebé, tenerle cerca, necesitas el consuelo de tu familia, de tu marido, pero, por lo menos entonces no era así.

Estas sola ante una sensación de vacío, preguntándote que ha salido mal, si se podría haber evitado, porque te ha pasado a ti.

Y cuando ya por fin estáis juntos y te vas a casa, aún así, se te queda una espinita clavada por que, según tus planes, todo ha salido mal.

Pero desde aquí quiero decir que esa cesárea salvó la vida de mi hijo, que gracias a estos avances, si ocurre cualquier cosa en el parto, no pasa nada,  y madre e hijo se salvan, y que aunque se pase mal, solo tienes que mirarle la carita para saber que vale la pena eso y más.

También quiero animar a aquellas que tengan una cesárea, que no se preocupen, que, si ha sido por un problema puntual, no tiene por que repetirse, cosa que al principio yo no me creía mucho, pues es verdad, eso ocurrió con el primero, y dos años después  tuve un parto natural estupendo.

Si fuera por nosotras tendríamos partos naturales maravillosos, no se nos olvidaría respirar, y tendríamos a nuestros seres queridos al lado para apoyarnos, pero a veces no puede ser, y es en esos casos cuando necesitamos a un buenos profesionales de la medicina para que no pase nada malo, que al fin al cabo, salvan vidas.