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De la obesidad

27 Jul

Cada vez hay más bombardeo publicitario para que nos conservemos de maravilla, para que no pasen los años por nosotras, para que tengamos cuerpos esculturales, pero prácticamente todo este arsenal va dirigido a las mujeres, sin embargo, hace bien poco se publicó un estudio que desvela que más de la mitad de los niños españoles sufren sobrepeso.

Este es un problema en el que, desde casa, se deberían tomar medidas, por que a la larga puede ser peligroso para ellos. No estoy hablando que mantengan una dieta estricta, de hecho creo, que salvo casos clínicos, no solo es un problema la alimentación que tienen, que lo es, si no también la escasa actividad física que realizan.

Cada vez es más habitual encontrarse con niños en el parque con videoconsolas, móviles y aparatos varios y en vez de estar corriendo, jugando al fútbol o al pañuelo, se quedan apalancados en un banco con una bolsa de patatas al lado o una coca cola, y eso en el caso de que bajen al parque. Y de esto los padres somos directamente responsables.

Ojo, no tengo nada en contra de los videojuegos o de escuchar música, pero si de que se haga sin control, y no solo por el tipo de juego o de música, si no por el tiempo que se emplea en esta tarea.

También creo que puede estar relacionado con la dichosa conciliación, por que la reducción de jornada no es interminable, y justo se acaba en edades complicadas para los niños, con ocho o nueve años, muchos pasan las tardes solos, son ellos los que deciden en que van a emplear su tiempo, y, claro, muchos se pasan las tardes tirados en el sofá y mejor si se acompaña con un refresco y unos ganchitos.

Tampoco tengo nada en contra ni de los sofás, ni de los refrescos, ni de los ganchitos, pero no creo que un niño deba abusar mucho de ninguno de los tres.

Otro factor que creo que es importante, es que dado, que los padres cada vez están más ausentes, tampoco tienen demasiado tiempo para cocinar en condiciones a diario, por lo que muchas veces se tira de comida preparada, fritos, o de comer fuera de casa, mucho más a menudo de lo recomendable.

Pero merece la pena un esfuerzo más y preparar comidas algo más sanas.

No creo que los niños deban estar a dieta, ni tampoco que no jueguen a videoconsolas, ni que no tomen refrescos, pero si que creo que son elementos que se han introducido en nuestras vidas mucho más habitualmente de lo deseable.

No hay nada mejor para combatir la obesidad, que comer bien, con lo que me refiero a comer con calidad, una dieta sana y de vez en cuando un bollo, un pastel, o un refresco y salir mucho, jugar mucho, hacer deporte, cualquiera vale. Además el deporte ayuda a que hagan nuevas relaciones, que conozcan a otros niños, así que a la par tiene más vida social.

Sé que estoy generalizando mucho, y que hay casos y casos y hay mil motivos, sé que hay padres que sí se preocupan y que ya sea por problemas médicos, nerviosos, de constitución, no tienen fácil esta tarea, pero también sé que en muchos casos falta esta preocupación.

Les cuidamos cuando estan enfermos, les curamos cuando tienen una herida, nos preocupamos por sus notas, por sus deberes, bien pues tampoco debemos  pasar si sufren obesidad, por que puede llegar a ser un problema.

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Del estrés

12 Jul

Hoy gracias a @madrescabreadas y a @djugodavila, me he enterado de la noticia de que la madres españolas vivimos estresadas, y no se queda ahí la cosa sino que somos las más estresadas de la UE, según este estudio afirman esta situación dos de cada tres mujeres, no está mal, pero creo que poco se va a hacer al respecto.

Ya sabemos todos como andamos respecto al tema de conciliación, creo que en esta cuestión nos venden lo que en realidad es una pura falacia, y ya no solo por la jornada laboral, que es un tema que me gustaría abordar por sí solo, si no por todo lo que nos rodea.

La idea que nos venden de mujer, de madre, de trabajadora, está tan idealizada que creo que produce un gran grado de frustración. Nos venden mujeres perfectas que practican yoga, trabajan, comen de manera saludable, atienden a la familia a la perfección, salen con los amigos, limpian la casa, hacen la compra, ayudan con los deberes y así podría estar hasta aburrirme.

Pero eso no es real, el día a día, por lo menos el mío, lo tengo que tener prácticamente cuadriculado, sobre todo en época escolar, y rezando para que no me surja ningún imprevisto, cosa por otro lado bastante difícil con tres niños, voy contando los minutos. Y yo, o lo hago así, o de verdad que no puedo, no doy a basto, necesito y creo que ellos también, cierta sensación de control. Y encima resulta que mi familia no es perfecta, no brillamos cuando tomamos un yogurt líquido y mis hijos no van de blanco inmaculado corriendo y riendo alegremente por un prado, resulta que tengo ojeras, no tengo tiempo de ir a hacer la compra todos los días, mis hijos, a veces, no me hacen caso, o se entretienen con una mosca, o deciden ir al baño justo cuando tenemos que salir de casa, o deciden discutir sobre de quién es el muñeco de turno.

Otro factor que creo que hay que tener en cuenta, es que de momento, muchas mujeres son las responsables, trabajen o no de lo que sucede dentro de casa, en esto parece que nos hemos topado con un bache que nos está costando pasar. Así que no solo tiene que trabajar, sino que cuando llega a casa, ya no es que tenga cosas que hacer, es que es responsable de hacerlas, que es diferente, por que aunque no lo parezca, el apoyo en las cuestiones de casa de una pareja colaboradora es fundamental, las cosas hay que hacerlas, pero tienes una persona para compartirlas, que se preocupa contigo y que se desenvuelve en tu mismo mundo, toma decisiones y comprende la situación, al final se convierte en compañero de estrés.

Y luego, por supuesto viene el tema económico, porque muchas mujeres, que tienen y quieren la opción de pedir una reducción de jornada, no pueden hacerlo por problemas económicos, lo que además puede añadir un problema emocional, por esa sensación que se tiene de no estar atendiendo a sus hijos todo lo que les gustaría, así que se acaban sintiendo culpables.

No hay que olvidar, que además el estrés, puede llegar a afectarnos físicamente, que es algo que cada vez ocurre con más frecuencia, por algún sitio tiene que salir.

Desde luego creo que estas estadísticas demuestran un problema de fondo en cuestiones de conciliación, me entristece pensar, que hoy va a ser una noticia comentada, un par de días a lo mejor, pero que al final no pasa nada, desde el poder nadie va a hacer nada. Ojala me equivoque.

El tiempo

5 Jul

Tener hijos cambia la vida, de repente hay una persona que depende de ti así que tu vida empieza a girar a su alrededor, dejas de poder hacer cosas que antes hacías, no puedes irte por ahí cada vez que te apetece, ni a la hora que te apetezca, de hecho hay cosas que dejas de echar de menos, que no necesitas.

Creo que en eso todos estaremos de acuerdo, sin embargo también creo que disponer de algo de tiempo para ti no está nada mal. No cambiamos de repente, no dejamos de ser hombres y mujeres, de tener amigos, de gustarnos una buena charla de adultos, de necesitar leer un libro, o un fin de semana a solas con tu pareja.

Está claro que varia mucho la disposición del tiempo libre, que tener hijos conlleva muchos sacrificios, y hay que estar dispuesto a hacerlos, pero no pueden impedir que sigamos desarrollándonos en los demás aspectos de nuestra vida, nosotros también seguimos creciendo y aprendiendo y no podemos quedarnos en casa encerrados todo el tiempo, o rodearnos siempre con las otras mamás del parque, que al final se convierten en amigas.

Siempre se puede sacar algo de tiempo, dejando a los niños una tarde con la pareja o con los abuelos.

Es difícil poder compaginarlo todo, pero vale la pena solo por sentir que todavía estas en el mundo, que no solo puedes hablar de bebés, de pañales o del cole.

Está bien sentir que no sólo eres madre, que también, si no que no has dejado de ser todo lo que eras antes, además lo ves todo desde un punto de vista diferente, no sé si más maduro, más relajado o más distante, pero diferente.

Porque ser madre es una experiencia maravillosa, es algo que te cambia la vida, y desde luego es la faceta más importante, a la que más tiempo, energías y esfuerzo dedicamos, o por lo menos debería ser así. Pero no es lo único que somos.

Los tiempos cambian

12 Jun

Hoy, esta mañana, hablando con un amigo, nos hemos planteado como ha cambiado todo desde que eramos pequeños, antes, por regla general, las madres estaban en casa, con nosotros, la tele estaba preparada con programas dedicados a los niños a la hora de merendar, la mayoría de cumples eran con amigos, en casa, metiendo pajitas en coca-cola, teníamos menos juguetes y en el verano no había mucho problema, por que mamá se quedaba con nosotros.

Pero todo ha cambiado, las madres, ahora, salimos a trabajar con horarios mejores o peores, pero no nos dedicamos al hogar en exclusiva, la tele no nos espera, si hay suerte no echan un capítulo repetido de cualquier serie de dibujos de segunda, los cumples son parques infantiles o de bolas, les sobran los juguetes y el verano se complica, hay que tirar de campamentos, familiares, cursos, canguros…

Pero dónde me pierdo es en, que está claro que todo ha cambiado, nadie se atrevería a decir lo contrario, entonces ¿Por qué en materia del cuidado de los niños no se han producido avances? Me aclaro. Si todo el mundo sabe que las mujeres ya no estamos en casa, que salimos a trabajar y que por supuesto no tenemos dos meses de vacaciones ¿Qué tenemos que hacer?

Los campamentos ofertados por el ayuntamiento o la comunidad son, claramente, insuficientes, y si con mucha suerte consigues plaza, lo mismo te tienes que cruzar media ciudad para dejarlo.

Los campamentos privados, que son la mayoría, suponen un coste a las familias elevadísimo, que muchas no pueden soportar, lo mismo pasa con los cursos, de inglés, natación, refuerzo escolar… o con contratar a alguien para esa temporada.

Y la otra opción supone una molestia para terceros, que no digo que los abuelos, tíos o quién sea no se queden con los niños encantados, pero supone un comecocos por el que tienes la sensación de estar interrumpiendo sus rutinas, de estar abusando de ellos, de que dependan de ti para moverse.

Creo que debería hacerse una política social real, para la vida real y para problemas y coyunturas reales, sin embargo esas políticas son inexistentes, aunque por otro lado, pensándolo un poco, en conciliación estamos como estamos, mal, nos queda mucho por andar y eso sin contar el problema del verano,hasta que llegue a este punto nos queda un rato. Años.