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El tiempo

5 Jul

Tener hijos cambia la vida, de repente hay una persona que depende de ti así que tu vida empieza a girar a su alrededor, dejas de poder hacer cosas que antes hacías, no puedes irte por ahí cada vez que te apetece, ni a la hora que te apetezca, de hecho hay cosas que dejas de echar de menos, que no necesitas.

Creo que en eso todos estaremos de acuerdo, sin embargo también creo que disponer de algo de tiempo para ti no está nada mal. No cambiamos de repente, no dejamos de ser hombres y mujeres, de tener amigos, de gustarnos una buena charla de adultos, de necesitar leer un libro, o un fin de semana a solas con tu pareja.

Está claro que varia mucho la disposición del tiempo libre, que tener hijos conlleva muchos sacrificios, y hay que estar dispuesto a hacerlos, pero no pueden impedir que sigamos desarrollándonos en los demás aspectos de nuestra vida, nosotros también seguimos creciendo y aprendiendo y no podemos quedarnos en casa encerrados todo el tiempo, o rodearnos siempre con las otras mamás del parque, que al final se convierten en amigas.

Siempre se puede sacar algo de tiempo, dejando a los niños una tarde con la pareja o con los abuelos.

Es difícil poder compaginarlo todo, pero vale la pena solo por sentir que todavía estas en el mundo, que no solo puedes hablar de bebés, de pañales o del cole.

Está bien sentir que no sólo eres madre, que también, si no que no has dejado de ser todo lo que eras antes, además lo ves todo desde un punto de vista diferente, no sé si más maduro, más relajado o más distante, pero diferente.

Porque ser madre es una experiencia maravillosa, es algo que te cambia la vida, y desde luego es la faceta más importante, a la que más tiempo, energías y esfuerzo dedicamos, o por lo menos debería ser así. Pero no es lo único que somos.

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Mentiras

28 Jun

Las mentiras, son una de las cosas que peor me sientan, están mal, de eso no cabe duda.

No me gusta que nadie me mienta, considerando las mentiras en cosas importantes, tampoco pido que me digan que no les gusta como voy o como tengo el pelo. Mucho menos me gusta que mis hijos me mientan y procuro hacérselo entender, intento que entiendan lo malo que es mentir y que tiene consecuencias.

Pero no me gusta menos mentir yo, creo que hay temas difíciles de enfocar, tipo sexo, teoría de la evolución, la guerra, la vida y la muerte o todos aquellos temas que resultan quizás demasiado complejos para ellos, dependiendo de la edad, así que con esos temas lo que hago es adaptarlos, pero no mentir.

El otro día me encontré a una madre que espera su segundo hijo, que le dijo a  la hija que ya tiene de 5 años que para tener hijos las mamas se van a la farmacia, compran una pastilla y así se quedan embarazadas, me sorprendió muchísimo ¿Es necesario contar ese cuento chino? ¿A fin de qué?

No discuto en que hay que obviar ciertas partes, en este tema como en muchos otros, pero llegar a esto me parece absurdo.

Me da la sensación de que hay veces en las que tratamos a nuestros hijos como si fueran tontos, y no lo son, no son adultos desde luego, y creo que está bien simplificar las explicaciones, pero de ahí a mentir de esa manera hay un mundo.

A medida que van creciendo puedes ir ampliando la información, por que hay cosas que no son fáciles explicar que requieren de ciertos conocimientos más complejos o en los que hay que tener cierta base de conocimientos a los que todavía, por edad y nivel de comprensión no tienen acceso. Pero creo que hay otros temas en los que somos los padres los que no estamos preparados para enfocarlos y muchas veces optamos por evasivas o mentiras en vez de hacer las cosas más sencillas.

Una cosa es que los niños crean en hadas y mundos imaginarios o que Superman existe y otra es que cuando te hacen una pregunta a la que ellos no encuentran respuesta abuses de su credulidad para contarles cualquier cosa.

Si una pregunta te sorprende en ese momento y no encuentras la respuesta, siempre puedes recapacitarla y explicárselo más tarde, cuando ya estés preparado y tranquilo.

Si lo que quiero conseguir es una relación de confianza con mis hijos y enseñarles que pueden confiar en sus padres, no creo que la mejor manera de empezar esa relación sea mintiendo, sobre todo en cosas en las que no hace falta.

Historia de una cesárea

19 Jun

Esta semana, hablando con @mamatambiensabe y con @anamamanovata he recordado como fue mi experiencia con una cesárea de urgencia, supongo y espero que los protocolos hayan cambiado desde entonces, de esto hace siete años, y mis otros hijos han sido partos naturales.

Pero más que de mi propia experiencia, o de lo que me pasó exactamente, quiero hablar de sentimientos. No se está psicologicamente preparado  para eso, nos preparamos para parir, vamos a clases dónde nos enseñan a respirar, y aunque sabes que esa opción existe, yo por lo menos no me lo planteaba como una opción real ¿por qué me iban a tener que hacer una cesárea? Pero de repente la cosa se tuerce y no curre nada de lo que habías soñado e imaginado.

En mi caso, en concreto, fue anestesia general, por lo que de la cesárea, en si, no recuerdo nada, pero si recuerdo haberme despertado en una sala de post-operaciones, con otras mujeres a mi alrededor, no saber nada de mi hijo ni mi familia, y una enorme tristeza, recuerdo llorar, recuerdo sentirme sola y no tenía a nadie que me tranquilizara.

En estos casos te sientes triste, “abandonada”, necesitas ver a tu bebé, tenerle cerca, necesitas el consuelo de tu familia, de tu marido, pero, por lo menos entonces no era así.

Estas sola ante una sensación de vacío, preguntándote que ha salido mal, si se podría haber evitado, porque te ha pasado a ti.

Y cuando ya por fin estáis juntos y te vas a casa, aún así, se te queda una espinita clavada por que, según tus planes, todo ha salido mal.

Pero desde aquí quiero decir que esa cesárea salvó la vida de mi hijo, que gracias a estos avances, si ocurre cualquier cosa en el parto, no pasa nada,  y madre e hijo se salvan, y que aunque se pase mal, solo tienes que mirarle la carita para saber que vale la pena eso y más.

También quiero animar a aquellas que tengan una cesárea, que no se preocupen, que, si ha sido por un problema puntual, no tiene por que repetirse, cosa que al principio yo no me creía mucho, pues es verdad, eso ocurrió con el primero, y dos años después  tuve un parto natural estupendo.

Si fuera por nosotras tendríamos partos naturales maravillosos, no se nos olvidaría respirar, y tendríamos a nuestros seres queridos al lado para apoyarnos, pero a veces no puede ser, y es en esos casos cuando necesitamos a un buenos profesionales de la medicina para que no pase nada malo, que al fin al cabo, salvan vidas.

¿Y si tenemos un hijo?

16 Jun

No aporto nada nuevo si digo que  más de una pareja, en plena crisis, decide tener hijos para “arreglar” su relación, para tener un vinculo más fuerte entre ellos, para que sea su pegamento, bien, pues si hay alguien en esta situación que piensa esto, desde aquí le digo, que, si esa es tú motivación, NO LO HAGAS (no suele salir bien)

Es verdad que tener hijos refuerza la relación entre los padres, pero relaciones que ya eran fuertes antes, por que si la relación ya está mal, es endeble e incluso está al borde de la disolución, tener un hijo puede empeorar todavía más esta situación.

Nuestros hijos son maravillosos, de eso no hay duda, pero agotan física y psicológicamente, tampoco hay duda de eso, por ese motivo en muchos casos, pueden minar la relación.  No es nada fácil estar atendiendo a un bebé todo el día, en ocasiones es algo que mina la moral de cualquiera, lo que supone que en estos casos la relación se vea afectada.

Es normal que la relación de pareja sufra con la llegada del bebé, hay que volver a replantearse la vida, reorganizarla, gestionar el tiempo para todo, es un cambio radical, pero eso no todas las parejas pueden soportarlo, si ya están “regular” antes de tener un hijo, después de tenerlo, están más dispuestos todavía a dejar que la relación se enfríe, ya tienen una excusa perfecta, están agotados, e incluso es un tema nuevo de discusión, ya hay más defectos que echar en cara, que si le mimas demasiado o que te toca cambiarle. Y por supuesto salen a la luz, como nueva arma, las ideas que cada uno tenemos sobre la educación. De hecho en los peores casos, el mismo niño se convierte en un medio para hacer daño o de chantaje, y son ellos los que al final pagan los platos rotos.

Los niños no se tienen, o no se deberían tener para arreglar nuestros problemas, de estos tenemos que salir solitos, nuestros hijos, al fin y al cabo son el resultado del amor entre la pareja, y cuando se tienen son un desafío más para ella, porque hay que estar muy compenetrados y muy unidos para que no llegue a desgastar la relación.

Porque las relaciones de pareja, como a los niños hay que atenderlas a diario, hay que trabajarlas también, hay que dedicarles su tiempo, aprovechar los pequeños momentos y saber que se tiene un compromiso más fuerte que el papel, y confiar en la otra persona a ciegas.

Solo el amor y el respeto tienen el poder de unir a las parejas, los niños son el resultado de ello.

Recordar

9 Jun

Hablamos en diferentes idiomas, o esa es la impresión que me da muchos días, pero tiene que ser eso, seguro, no encuentro otra explicación, bueno también puede ser que hable en otra frecuencia y no me oigan…no lo sé ¡No me entienden!

Lo que sé es que hay veces que me cuesta sangre, sudor y lágrimas que me hagan caso, pero no hablo de cosas complejas como construir algo, o drenar un lago, me refiero a casos un poco más sencillos, como calzarse, ir a cenar, irse a la cama, ponerse el pijama…

He de reconocer que, en ocasiones, agotan mi paciencia, y en vez de contar hasta tres, o diez o cien, me da por pensar que tienen que entender que estoy cansada, que tengo prisa por hacer las tareas domésticas, la cena, los baños o que tienen que tener en consideración que no pueden hacer ruido porque papá ha tenido turno de noche y está durmiendo, no se les puede olvidar. Mi marido en ocasiones, cuando están jugando, y ya sabemos como juegan algunas veces, (corren, gritan, se persiguen….), les empieza a regañar, no os dais cuenta de esto o lo otro, de pronto se para, recapacita y les esgrime, en tono de broma ¡parecéis niños! Da media vuelta y se va.

Llevamos un ritmo de vida tan frenético que de verdad a veces nos olvidamos de qué sí que son niños, de que tienen mucha energía que tienen que exteriorizar de alguna manera, tienen que aprender, jugar, correr, gritar… a veces es desquiciante, pero casi es su obligación, si no lo hacen ahora ¿Cuándo lo van a hacer?

A los niños hay que empezar a enséñales y educarles desde el principio, claro, eso es fundamental, pero no podemos esperar de ellos que se comporten como adultos, si hay alguien que se tiene que poner en el lugar del otro, en este caso son los padres, solo tenemos que recordar cuando nosotros éramos pequeños, nosotros sí que hemos pasado por eso, sabemos lo mal que sienta que te manden a la cama, o que te interrumpan el juego para comer, o no poder gritar por la casa, solo hace falta tirar de memoria.

He de reconocer que no hablamos diferentes idiomas, pero somos nosotros los que a veces lo cambiamos, por que  a veces, nos empeñamos en cosas absurdas, sin ponernos en su lugar, y sé que eso está mal, lo sé, pero hay días en los que me cuesta recordarlo, tanto, como a ellos recordar que su padre duerme.

¡Qué suerte tienes!

2 Jun

Tengo mucha suerte, si, pero no por lo que la gente me dice.

Tengo un marido responsable, cuidadoso y consciente del proyecto de vida que ambos hemos creado. Él al igual que yo, pone lavadoras, cocina, baña niños, lee cuentos, juega y hace todo lo que acarrea tener una familia, un hogar.

Por eso tengo que escuchar constantemente la suerte que tengo, cuanto me ayuda, o que me tiene en palmitas, esto en palabras de mujeres jóvenes, modernas y trabajadoras.

Entiendo y me entristece que por desgracia es algo que todavía no está generalizado, que muchos hombres no se comportan así en su casa, pero, si cuando lo hacen, las frases que decimos son como esas no ayudamos a nuestra propia causa. Para cambiar las cosas, primero hay que hacer un cambio profundo en la manera de expresar esas cosas, que los hombres se comporten con responsabilidad debería ser lo normal, y así deberíamos hacerlo notar, en todo caso se debería llevar comentarios negativos aquel que no lo hace. No debería estar bien visto un hombre que no hace nada en su casa, o con sus hijos, y que de repente se levanta para cenar como si su cocina fuera mágica y la cena se hiciera sola y el plato solito se metiera en el lavavajillas, eso es lo que debería ser tan extraordinario como negativo.

A nadie se le ocurriría decirle a mi marido la suerte que tiene de tener una mujer que cuando llega de trabajar no se tira en el sofá a ver culebrones, entonces me pregunto ¿Por qué a mí si?

En lo que sí les doy la razón es en que tengo suerte, pero por que nos queremos, por que nos comunicamos con una mirada, por que cuidamos de nuestra relación, por que estamos unidos, embarcados en la misma aventura, la aventura más gratificante y difícil de nuestra vida, dar forma a una familia