Historia de una cesárea

19 Jun

Esta semana, hablando con @mamatambiensabe y con @anamamanovata he recordado como fue mi experiencia con una cesárea de urgencia, supongo y espero que los protocolos hayan cambiado desde entonces, de esto hace siete años, y mis otros hijos han sido partos naturales.

Pero más que de mi propia experiencia, o de lo que me pasó exactamente, quiero hablar de sentimientos. No se está psicologicamente preparado  para eso, nos preparamos para parir, vamos a clases dónde nos enseñan a respirar, y aunque sabes que esa opción existe, yo por lo menos no me lo planteaba como una opción real ¿por qué me iban a tener que hacer una cesárea? Pero de repente la cosa se tuerce y no curre nada de lo que habías soñado e imaginado.

En mi caso, en concreto, fue anestesia general, por lo que de la cesárea, en si, no recuerdo nada, pero si recuerdo haberme despertado en una sala de post-operaciones, con otras mujeres a mi alrededor, no saber nada de mi hijo ni mi familia, y una enorme tristeza, recuerdo llorar, recuerdo sentirme sola y no tenía a nadie que me tranquilizara.

En estos casos te sientes triste, “abandonada”, necesitas ver a tu bebé, tenerle cerca, necesitas el consuelo de tu familia, de tu marido, pero, por lo menos entonces no era así.

Estas sola ante una sensación de vacío, preguntándote que ha salido mal, si se podría haber evitado, porque te ha pasado a ti.

Y cuando ya por fin estáis juntos y te vas a casa, aún así, se te queda una espinita clavada por que, según tus planes, todo ha salido mal.

Pero desde aquí quiero decir que esa cesárea salvó la vida de mi hijo, que gracias a estos avances, si ocurre cualquier cosa en el parto, no pasa nada,  y madre e hijo se salvan, y que aunque se pase mal, solo tienes que mirarle la carita para saber que vale la pena eso y más.

También quiero animar a aquellas que tengan una cesárea, que no se preocupen, que, si ha sido por un problema puntual, no tiene por que repetirse, cosa que al principio yo no me creía mucho, pues es verdad, eso ocurrió con el primero, y dos años después  tuve un parto natural estupendo.

Si fuera por nosotras tendríamos partos naturales maravillosos, no se nos olvidaría respirar, y tendríamos a nuestros seres queridos al lado para apoyarnos, pero a veces no puede ser, y es en esos casos cuando necesitamos a un buenos profesionales de la medicina para que no pase nada malo, que al fin al cabo, salvan vidas.

¿Y si tenemos un hijo?

16 Jun

No aporto nada nuevo si digo que  más de una pareja, en plena crisis, decide tener hijos para “arreglar” su relación, para tener un vinculo más fuerte entre ellos, para que sea su pegamento, bien, pues si hay alguien en esta situación que piensa esto, desde aquí le digo, que, si esa es tú motivación, NO LO HAGAS (no suele salir bien)

Es verdad que tener hijos refuerza la relación entre los padres, pero relaciones que ya eran fuertes antes, por que si la relación ya está mal, es endeble e incluso está al borde de la disolución, tener un hijo puede empeorar todavía más esta situación.

Nuestros hijos son maravillosos, de eso no hay duda, pero agotan física y psicológicamente, tampoco hay duda de eso, por ese motivo en muchos casos, pueden minar la relación.  No es nada fácil estar atendiendo a un bebé todo el día, en ocasiones es algo que mina la moral de cualquiera, lo que supone que en estos casos la relación se vea afectada.

Es normal que la relación de pareja sufra con la llegada del bebé, hay que volver a replantearse la vida, reorganizarla, gestionar el tiempo para todo, es un cambio radical, pero eso no todas las parejas pueden soportarlo, si ya están “regular” antes de tener un hijo, después de tenerlo, están más dispuestos todavía a dejar que la relación se enfríe, ya tienen una excusa perfecta, están agotados, e incluso es un tema nuevo de discusión, ya hay más defectos que echar en cara, que si le mimas demasiado o que te toca cambiarle. Y por supuesto salen a la luz, como nueva arma, las ideas que cada uno tenemos sobre la educación. De hecho en los peores casos, el mismo niño se convierte en un medio para hacer daño o de chantaje, y son ellos los que al final pagan los platos rotos.

Los niños no se tienen, o no se deberían tener para arreglar nuestros problemas, de estos tenemos que salir solitos, nuestros hijos, al fin y al cabo son el resultado del amor entre la pareja, y cuando se tienen son un desafío más para ella, porque hay que estar muy compenetrados y muy unidos para que no llegue a desgastar la relación.

Porque las relaciones de pareja, como a los niños hay que atenderlas a diario, hay que trabajarlas también, hay que dedicarles su tiempo, aprovechar los pequeños momentos y saber que se tiene un compromiso más fuerte que el papel, y confiar en la otra persona a ciegas.

Solo el amor y el respeto tienen el poder de unir a las parejas, los niños son el resultado de ello.

Los ejemplos arrastran

14 Jun

Hoy quiero hablaros sobre la vida de nuestros hijos, sobre todo cuando empiezan a ir cole, desde ese momento su vida se convierte en una competición, quieren ser los mejores, caer bien, sacar las mejores notas, ser el más divertido de los recreos, etc. Pero la cosa no acaba ahí, por la tarde, en el parque, sigue la lucha, convencer a los demás de que jueguen a lo que ellos quieren, el juguete que ha traído otro niño, que por supuesto es súper chulo y lo queremos, ver quien salta desde más alto…

Me parece una vida muy estresante, pero hay que reconocer que todos lo hemos hecho, forma parte del desarrollo de su personalidad, se están buscando así mismos, creándose una identidad y es una tarea ardua y difícil, y aunque todos hagan las mismas cosas, o muy parecidas, a medida que crecen van saliendo las diferencias individuales, los hay más pasotas, más cabezotas, más tranquilos, más nerviosos…

Pero llegados a este punto creo que nuestra tarea como padres es ofrecerles un entorno dónde se puedan relajar todo lo posible, y no me refiero a comprarle el juguetito de turno para que no proteste, si no enseñarles a no ser pequeños tiranos, egoístas, nuestra tarea es en enseñarles a compartir, el respeto por los demás, que no son más ni, por supuesto, menos que nadie.

La competencia está bien, pero creo que tampoco tenemos que fomentarla, no es nuestra lucha, ni tenemos que formar parte de ella. He llegado a ver a madres más preocupadas por las notas de los demás que por las de sus propios hijos. ¿Es eso lo queremos  que perciban? Parece que además de lo que ya ellos se presionan, nosotros vamos a estar comparándole, lo que les hace más cruda la lucha. A veces tengo la sensación de que algunos no quieren niños normales, quieren niños perfectos, bien pues siento decir que eso no es posible, creo que se consigue un ambiente más sano, más agradable si asumimos como son, si nos molestamos en escucharles, si con nosotros no tienen que competir e intentamos, en la medida de nuestras posibilidades, que empiecen a sentirse seguros de sí mismos.

Tampoco podemos olvidar que, de momento, somos su ejemplo, somos el espejo en que se miran, si sus padres demuestran su amor, aprenderán a amar, si sus padres comparten, aprenderán a compartir y si reconocemos nuestros errores y pedimos perdón por lo que hagamos mal, a ellos les costará menos reconocer los suyos, todos nos equivocamos, y deben saber que no pasa nada por asumir nuestro error. Nuestra manera de comportarnos es fundamental, es nuestra responsabilidad y tenemos que tener claro qué es lo que queremos transmitirles y llevarlo a cabo, lo que no es nada fácil, y más de una vez tendremos que contener nuestros impulsos, pero sabiendo que es por una causa mayor que nosotros mismos.  Como diría mi padre (aunque no sé de quién será) las palabras conmueven pero los ejemplos arrastran.

Los tiempos cambian

12 Jun

Hoy, esta mañana, hablando con un amigo, nos hemos planteado como ha cambiado todo desde que eramos pequeños, antes, por regla general, las madres estaban en casa, con nosotros, la tele estaba preparada con programas dedicados a los niños a la hora de merendar, la mayoría de cumples eran con amigos, en casa, metiendo pajitas en coca-cola, teníamos menos juguetes y en el verano no había mucho problema, por que mamá se quedaba con nosotros.

Pero todo ha cambiado, las madres, ahora, salimos a trabajar con horarios mejores o peores, pero no nos dedicamos al hogar en exclusiva, la tele no nos espera, si hay suerte no echan un capítulo repetido de cualquier serie de dibujos de segunda, los cumples son parques infantiles o de bolas, les sobran los juguetes y el verano se complica, hay que tirar de campamentos, familiares, cursos, canguros…

Pero dónde me pierdo es en, que está claro que todo ha cambiado, nadie se atrevería a decir lo contrario, entonces ¿Por qué en materia del cuidado de los niños no se han producido avances? Me aclaro. Si todo el mundo sabe que las mujeres ya no estamos en casa, que salimos a trabajar y que por supuesto no tenemos dos meses de vacaciones ¿Qué tenemos que hacer?

Los campamentos ofertados por el ayuntamiento o la comunidad son, claramente, insuficientes, y si con mucha suerte consigues plaza, lo mismo te tienes que cruzar media ciudad para dejarlo.

Los campamentos privados, que son la mayoría, suponen un coste a las familias elevadísimo, que muchas no pueden soportar, lo mismo pasa con los cursos, de inglés, natación, refuerzo escolar… o con contratar a alguien para esa temporada.

Y la otra opción supone una molestia para terceros, que no digo que los abuelos, tíos o quién sea no se queden con los niños encantados, pero supone un comecocos por el que tienes la sensación de estar interrumpiendo sus rutinas, de estar abusando de ellos, de que dependan de ti para moverse.

Creo que debería hacerse una política social real, para la vida real y para problemas y coyunturas reales, sin embargo esas políticas son inexistentes, aunque por otro lado, pensándolo un poco, en conciliación estamos como estamos, mal, nos queda mucho por andar y eso sin contar el problema del verano,hasta que llegue a este punto nos queda un rato. Años.

Recordar

9 Jun

Hablamos en diferentes idiomas, o esa es la impresión que me da muchos días, pero tiene que ser eso, seguro, no encuentro otra explicación, bueno también puede ser que hable en otra frecuencia y no me oigan…no lo sé ¡No me entienden!

Lo que sé es que hay veces que me cuesta sangre, sudor y lágrimas que me hagan caso, pero no hablo de cosas complejas como construir algo, o drenar un lago, me refiero a casos un poco más sencillos, como calzarse, ir a cenar, irse a la cama, ponerse el pijama…

He de reconocer que, en ocasiones, agotan mi paciencia, y en vez de contar hasta tres, o diez o cien, me da por pensar que tienen que entender que estoy cansada, que tengo prisa por hacer las tareas domésticas, la cena, los baños o que tienen que tener en consideración que no pueden hacer ruido porque papá ha tenido turno de noche y está durmiendo, no se les puede olvidar. Mi marido en ocasiones, cuando están jugando, y ya sabemos como juegan algunas veces, (corren, gritan, se persiguen….), les empieza a regañar, no os dais cuenta de esto o lo otro, de pronto se para, recapacita y les esgrime, en tono de broma ¡parecéis niños! Da media vuelta y se va.

Llevamos un ritmo de vida tan frenético que de verdad a veces nos olvidamos de qué sí que son niños, de que tienen mucha energía que tienen que exteriorizar de alguna manera, tienen que aprender, jugar, correr, gritar… a veces es desquiciante, pero casi es su obligación, si no lo hacen ahora ¿Cuándo lo van a hacer?

A los niños hay que empezar a enséñales y educarles desde el principio, claro, eso es fundamental, pero no podemos esperar de ellos que se comporten como adultos, si hay alguien que se tiene que poner en el lugar del otro, en este caso son los padres, solo tenemos que recordar cuando nosotros éramos pequeños, nosotros sí que hemos pasado por eso, sabemos lo mal que sienta que te manden a la cama, o que te interrumpan el juego para comer, o no poder gritar por la casa, solo hace falta tirar de memoria.

He de reconocer que no hablamos diferentes idiomas, pero somos nosotros los que a veces lo cambiamos, por que  a veces, nos empeñamos en cosas absurdas, sin ponernos en su lugar, y sé que eso está mal, lo sé, pero hay días en los que me cuesta recordarlo, tanto, como a ellos recordar que su padre duerme.

¿Dónde están las ayudas?

7 Jun

Vivimos en un país en el que, siendo realistas, no se ayuda lo suficiente a las familias, ni en conciliación, ni en permisos por maternidad o paternidad, ni en educación.

Ya me parecían ridículas las 16 semanas de baja, los 100 euros de madre trabajadora para hijos menores de tres años, o las becas para libros o comedor, que además son complicadísimas de conseguir.

Hoy me voy a centrar en las ayudas económicas ya que la crisis solo ha venido a empeorar esta situación.

A partir de enero se dejó de dar la ayuda de 2.500 euros por nacimiento, ahora, en Madrid las becas para libros y material escolar se han suprimido en los tres cursos de infantil, para primaria han reducido su cuantía y para secundaria se ha congelado, al igual que las becas de comedor. Y en la Generalitat de Catalunya se ha eliminado la ayuda universal a familias con hijos de0 a3 años, además de la prestación a familias numerosas y monoparentales.

Me gustaría aclarar que no soy de las que piensa que le Estado nos tenga que pagar las cosas, pero la situación actual me parece preocupante, muchos padres y madres, debido a esta crisis han perdido el puesto de trabajo y los que todavía tenemos trabajo hemos perdido poder adquisitivo, todo es más caro, por lo que cada vez es más complicado llegar a fin de mes.

Quizás estas ayudas sean más necesarias que nunca.

A las becas, ni siquiera las considero una ayuda a las familias, ya que la mayoría de las familias no las reciben, para que te otorguen una beca hay que cumplir unos requisitos mínimos que, gracias a Dios, la mayoría de las familias supera, lo que no quiere decir que no las necesiten o que les sea fácil pagar todos los gastos que acarrea la compra de libros o el comedor.

Y ya no solo por las cuestiones antes mencionadas, sino porque los niños son el futuro, son los trabajadores del mañana, habría que fomentar la natalidad, la educación, la familia por que es una inversión en el futuro del país.

Hace poco en una tertulia radiofónica escuche que dentro de treinta o cuarenta años no habrá mano de obra suficiente en España, lo primero que pensé es que no me extraña nada. Si ya es díficil criar a los hijos, la verdad es que el entorno no ayuda nada, tener hijos es casi un lujo.

Personalmente conozco muchas mujeres a las que les gustaría tener hijos, pero les supone tal complicación que prefieren ir retrasando ese momento, debido a la inestabilidad laboral y la falta de ayudas enfocadas en este sentido.

Espero que los diferentes gobiernos que vengan recapaciten sobre esta situación y hagan algo.

Me gustaría conocer vuestra opinión y saber como está el tema en vuestras comunidades.

Gracias.

Educación por puntos

5 Jun

Desde hace unos años se ha venido popularizando, gracias a un programa de televisión, una forma de educación basándose en un programa de puntos en el que se establecen las conductas deseadas para cada día y a medida que el niño las cumple se le van colocando pegatinas, cruces o lo que sea,  y si consigue todas se le otorgará una recompensa ya sea material o llevarle a algún sitio especial o algo con que los padres puedan chantajear a la criatura.

Este método se nos presenta como la panacea de la educación, quién haya visto alguna vez el programa verá que todo se arregla con el mismo método, y que al cabo de un tiempo, días, el niño se convierte en un pequeño autómata cuyo objetivo es conseguir todos los puntos para lograr una recompensa al final del día o la semana.

Los niños no nacen con las normas grabadas y no podemos pretender que sean perfectos, es un esfuerzo constante, diario y a través de los años.

En mi opinión y experiencia la educación se imparte desde el principio, a medida que crecen las normas van cambiando, se van haciendo más complejas, van adquiriendo responsabilidades, cada vez más, a medida que crecen, conforme a su edad y su capacidad para interiorizarlas.

Pero sobre todo hay que conocer a nuestros hijos, ponernos en su lugar, cuando hay algún problema evaluar por qué se produce y qué se puede hacer para arreglarlo, hay que tener una comunicación constante con ellos, intentar comprenderlos y nunca pensar que lo que les puede pasar o preocupar es una tontería.

Yo, personalmente, no creo en un método que vale para todo y todos, que convierte a padres en tiranos y en niños en egoístas que van a cumplir con las normas siempre y cuando haya un premio al final.

Por contra pienso que esta forma de actuación si podría ser útil para problemas concretos, niños concretos y conductas concretas.

Pero es solo mi opinión.

¿Habeis usado alguna vez este método? ¿Qué opinais de él?

¡Qué suerte tienes!

2 Jun

Tengo mucha suerte, si, pero no por lo que la gente me dice.

Tengo un marido responsable, cuidadoso y consciente del proyecto de vida que ambos hemos creado. Él al igual que yo, pone lavadoras, cocina, baña niños, lee cuentos, juega y hace todo lo que acarrea tener una familia, un hogar.

Por eso tengo que escuchar constantemente la suerte que tengo, cuanto me ayuda, o que me tiene en palmitas, esto en palabras de mujeres jóvenes, modernas y trabajadoras.

Entiendo y me entristece que por desgracia es algo que todavía no está generalizado, que muchos hombres no se comportan así en su casa, pero, si cuando lo hacen, las frases que decimos son como esas no ayudamos a nuestra propia causa. Para cambiar las cosas, primero hay que hacer un cambio profundo en la manera de expresar esas cosas, que los hombres se comporten con responsabilidad debería ser lo normal, y así deberíamos hacerlo notar, en todo caso se debería llevar comentarios negativos aquel que no lo hace. No debería estar bien visto un hombre que no hace nada en su casa, o con sus hijos, y que de repente se levanta para cenar como si su cocina fuera mágica y la cena se hiciera sola y el plato solito se metiera en el lavavajillas, eso es lo que debería ser tan extraordinario como negativo.

A nadie se le ocurriría decirle a mi marido la suerte que tiene de tener una mujer que cuando llega de trabajar no se tira en el sofá a ver culebrones, entonces me pregunto ¿Por qué a mí si?

En lo que sí les doy la razón es en que tengo suerte, pero por que nos queremos, por que nos comunicamos con una mirada, por que cuidamos de nuestra relación, por que estamos unidos, embarcados en la misma aventura, la aventura más gratificante y difícil de nuestra vida, dar forma a una familia

Muchas cosas en poco tiempo

1 Jun

Hoy quiero hablaros de mi necesidad de exprimir el tiempo al máximo, por que me faltan horas al día. Tengo tres hijos, uno de ellos en primaria por lo que ya trae algunos días deberes del cole, además de hacer un par de actividades extraescolares. El mediano, va a educación infantil, por lo que lo de los deberes me los ahorro, y también hace una actvidad extraescolar, y el pequeño, pues ahí estamos, intentando quitarle el pañal.

Pues si con solo eso,y un trabajo, y una casa, y cenas, baños… no tuviera bastante, cada vez que preguntas a los profesores de cualquiera de los tres te aconsejan mil actividades para hacer en casa, que haga deporte y salir al parque, repasar dictados, inglés, que escuche música, cuentos diarios para los pequeños, que no puede ser el mismo por la diferencia de edad, lectura antes de acostarse del mayor, que hay que hacer un pequeño trabajo sobre los libros que lee cada dos semanas, un ratito de relax haciendo lo que les apetezca y por supuesto acostarse prontito que el sueño es muy importante.

Si salen a las cinco y a eso de  ocho y media ya están listos para acostarse, me encantaría saber cuando hago todo eso. Pues bien he decidido que me voy a relajar, por que el tiempo no me da, así que haré lo que pueda, lo que me de tiempo, sin discusiones, sin meter prisas, por que hay cosas a las que no voy a renunciar, como que me cuenten que han hecho y que les ha pasado durante el día, o jugar con el pequeño a que no le encuentro por que se pone las manitas en la cara.

El dictado lo dejaré para mañana.

¡Aqui estoy!

31 May

Este es mi blog de bienvenida:

Es la primera vez que escribo un blog y en esta primera entrada solo quiero decir, a quién decida leerme, que este es un blog de una mujer, de una madre, de sus luchas de sus inquietudes, de sus alegrías. Pero no solo voy a hablar de mí, me gustaría que fuera también un sitio en el que poder informarse de novedades, noticias, datos curiosos, y dónde, quién esté interesado, intercambiar opiniones, información o lo que se os ocurra.

Mañana ya entrare de lleno en el tema.

¡Hasta mañana!